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Casa J: vivienda unifamiliar entre desniveles en Zaragoza (2/2)

Casa J se plantea como una pieza de arquitectura contemporánea anclada en el terreno mediante muros de hormigón y, al mismo tiempo, suspendida sobre él.

La estructura mixta de pilares de hormigón y acero, junto con un “no-cierre” de fachada híbrido que combina una piel de acero perforado, porcelánico y hormigón, confirman una serie de elementos que aligeran visualmente las plantas superiores y enfatizan la lectura de los volúmenes emergentes.

Esta vivienda en desnivel se lee como una fachada clásica en tres estratos, pero invierte su lógica interna: el basamento abrazado por el terreno y la coronación suspendida concentran la vida doméstica, mientras que el nivel intermedio se libera como una gran planta diáfana de acceso, relación y aparcamiento, en la línea de la planta de pilotis moderna, desmaterializando el zócalo tradicional y convirtiéndolo en un umbral vacío entre cueva y volumen.

Hórreo de Poio San Xoán de Poio

Hórreo de Araño Rianxo

Capa urbana: deconstrucción del podio

La orografía del terreno con un desnivel de casi 6 metros entre fachada norte y sur, permite un tratamiento evolutivo del basamento, que adaptamos al terreno, al uso y al concepto.

A nivel de calle inferior, el semisótano queda abrazado por el gran muro de hormigón que se lee como un podio urbano que doma el desnivel y construye la relación con la ciudad. Ese muro actúa simultáneamente como contención, fachada y zócalo: estabiliza la pendiente, construye el plano de apoyo de la casa y define un “nivel base” sobre el que se apoyan el acceso y la volumetría superior.

Infografías Casa J, vivienda unifamiliar diseñada para un solar en desnivel

Capa espacial: cueva y abrigo

La planta inferior, semienterrada y abrazada por el muro, puede explicarse como una reinterpretación de la “cueva” doméstica: un espacio protegido, térmicamente inercial y vinculado al terreno y  al lugar.

Aquí la vivienda bebe de la tradición de “casa en el terreno” más que “sobre el terreno”: el hormigón no solo contiene tierra, también contiene vida, generando un ámbito recogido, pesado y tectónico frente a la ligereza de la planta superior.

Proyecto Casa J, boceto

La planta de acceso, intermedia, funciona como bisagra: supone la mutación matérica del zócalo macizo, y funciona como plano articulador entre la “cueva inferior” y el volumen elevado.

La planta superior, suspendida y resuelta con volumetría pura, enlaza con la eliminación del zócalo macizo en la modernidad: la casa deja de descansar en un basamento pesado y se percibe como un cuerpo esculpido, ordenado, prácticamente autónomo, apoyado sobre un sistema tectónico.

Proyecto Casa J, zona de acceso

 

Arquitectura entre desniveles y ciudad

El proyecto aprovecha los desniveles de la parcela para escalar la vivienda y construir una doble transición gradual.

Una puramente vertical entre la cota de calle y los espacios vivideros, de forma similar a las casas – podio que utilizan el basamento de hormigón como pieza de contacto con la ciudad.

Otra “peatonal” que sirve al usuario pero tiene una clara traslación formal y que se significa en la evolución del material con el recorrido del peatón a escala humana y urbana.

Proyecto Casa J, boceto

La pendiente condiciona a la vez que facilita la relación del programa mismo con el entorno urbano y que se trabaje desde una decisión clara: un zócalo pesado que amansa la topografía y unas “formes pures et volumes sous la lumière” superiores, horadados por los huecos, que abren la casa al exterior a la vez que regalan experiencias adicionales a la funcionalidad, tales como el espacio multifuncional que lo mismo sirve de aparcamiento como de espacio de relación.

 

Referentes clásicos y actuales

Conceptualmente, la casa se gesta en una idea clásica pero bebe muchos otros referentes.

Casa Rufo, en Toledo, por Estudio Campo Baeza

La casa que parece flotar, por Taiga Kasai + Chong Aehyang Architecture

Casa junto al lago, por Carlos Zwick Architekten BDA

Casa sobre un zócalo de ladrillo, por Ágora Arquitectura

Confort. Instalaciones de alto rendimiento

El paquete de fachada combina 20 cm de SATE exterior, termoarcilla de 19 cm, capa de hermeticidad y trasdosado interior de cartón-yeso con lana de roca, generando un cerramiento continuo, sin puentes térmicos y con una inercia notable.

Este sistema, habitual en soluciones próximas al estándar pasivo, mejora el comportamiento estacional: reducir las pérdidas en invierno, limitar las ganancias en verano y estabilizar la temperatura interior, lo que se traduce en menor demanda energética y en un confort homogéneo en todas las estancias.

El suelo radiante por aerotermia trabaja a baja temperatura, aprovechando la envolvente bien aislada para ofrecer una sensación térmica muy uniforme, sin estratificaciones ni corrientes de aire, algo especialmente apreciable en espacios de doble altura o en plantas encajadas en el terreno.

El recuperador de calor complementa esta estrategia asegurando ventilación constante con mínimas pérdidas, renovando el aire interior y garantizando niveles de confort higrotérmico y de calidad del aire acordes con viviendas de alta eficiencia contemporánea.

Con esta solución replicamos la llevada a cabo en Casa Prima

 

 
 

Si estás pensando en construir una vivienda desde cero o reformar tu casa, y buscas un diseño que priorice bienestar, calidad y coherencia, estaremos encantados de acompañarte en el proceso.