El reto de proyectar una vivienda unifamiliar en un solar complejo
Llevamos un tiempo inmersos en el proceso de proyectación de una nueva vivienda unifamiliar en Zaragoza: Casa J. Se trata de un proyecto especialmente sugerente por su emplazamiento, pero también complejo desde el punto de vista arquitectónico y urbano. El solar —de apenas 140 m² de superficie resultante tras las cesiones— ofrece una edificabilidad total de 165 m², a resolver en planta baja y dos plantas alzadas.
Hasta aquí, nada fuera de lo habitual… salvo por un detalle: la parcela se ubica en esquina, con tres fachadas y un desnivel de casi 6 metros entre las dos calles principales.
Este punto de partida, tan desafiante como inspirador, nos ha empujado a buscar una tipología muy particular, una vivienda flexible, evolutiva y modelable que aprovecha al máximo cada metro cuadrado permitiendo, a la vez, una implantación eficiente y coherente con el entorno.






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Proyecto Casa J, una vivienda unifamiliar diseñada para un solar en desnivel
Tres niveles articulados en torno a la luz y la topografía
El proyecto se organiza en tres niveles. El acceso se sitúa en la planta intermedia, desde la cual arrancan dos tramos de escalera superpuestos: uno asciende hacia la zona de noche y el otro desciende hacia la zona de día. Esta disposición permite que la vivienda dialogue con el desnivel natural del solar, adaptándose a él sin renunciar a un uso claro y funcional de cada espacio.
Tres niveles flexibles: una organización que permite múltiples vidas
La organización en tres niveles, con el acceso situado en la planta intermedia, no solo responde a la topografía del solar: constituye uno de los vectores conceptuales del proyecto. Esta disposición ofrece una flexibilidad poco habitual en viviendas unifamiliares de esta escala, permitiendo que la casa se adapte a distintas formas de habitar a lo largo del tiempo.
Desde el acceso central, un tramo de escalera desciende hacia la zona de día y otro asciende hacia la zona de noche. Esta configuración, aparentemente convencional, es en realidad un esquema abierto que posibilita varias lecturas: permite la organización tradicional de zona social abajo y zona íntima arriba, pero también posibilita una división por territorios, funcionando casi como dos viviendas superpuestas con circulaciones independientes.
Además, gracias al pequeño margen de edificabilidad disponible, la estructura del proyecto se ha diseñado para asumir en el futuro una ampliación en la planta superior —una remonta ligera o una pieza adicional— sin afectar al uso cotidiano de la planta baja. De este modo, la vivienda puede crecer, subdividirse o reconfigurarse sin perder funcionamiento, garantizando que evolucione con las necesidades de quienes la habiten.






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Proyecto Casa J, una vivienda unifamiliar diseñada para un solar en desnivel
Aparcamiento permeable: un umbral entre interior y exterior
Uno de los elementos diferenciadores de Casa J es el tratamiento del volumen de acceso. El cierre de la planta baja se resuelve mediante una piel de chapa metálica perforada, ligera y permeable, que no llega a constituir un plano opaco.
Gracias a ello, el aparcamiento adquiere un carácter de espacio abierto y multifuncional: un ámbito privado pero ventilado, cubierto pero no hermético, que actúa como rótula entre los distintos territorios del hogar.
Volumétricamente, la planta de dormitorios se concibe como un elemento casi suspendido sobre ese cierre liviano, generando una sensación de ligereza y dinamismo en la composición final del conjunto.
La zona de día: luz, jardín y hormigón visto
En la cota más baja del solar se desarrolla la zona de día, conectada directamente con el jardín posterior. Este espacio queda abrazado por un muro de hormigón que, según la orientación, funciona como muro de contención en la calle superior o como fachada brutalista en la calle inferior.
La intervención busca aquí un equilibrio entre robustez, intimidad y apertura al espacio exterior.












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Proyecto Casa J, una vivienda unifamiliar diseñada para un solar en desnivel
La planta primera como plataforma para dos viviendas autónomas
En la planta primera se disponen actualmente tres dormitorios dobles y un baño común, además de los espacios previstos para instalaciones. Sin embargo, la métrica y el desarrollo de la escalera, junto con la propia estructura del nivel, permiten una lectura alternativa del programa: sustituyendo el dormitorio de 8 m² por una cocina y rematando el volumen con una planta adicional, es posible colmatar la edificabilidad disponible y configurar en este nivel una vivienda completa, ya sea en una sola planta o en dos.
De este modo, la planta superior puede funcionar de manera autónoma o en continuidad con el apartamento que, por sí mismo, se genera en el nivel inferior, potenciando aún más la flexibilidad tipológica del proyecto.
Si estás pensando en construir una vivienda desde cero o reformar tu casa, y buscas un diseño que priorice bienestar, calidad y coherencia, estaremos encantados de acompañarte en el proceso.